CALENDULA, la flor que da nombre al CALENDARIO.

Nombre botánico: CALENDULA OFFICINALIS

Su nombre antiguo, CALENDAS –vocablo latino del que deriva calendario- tiene relación con su significado: cada primero de mes; en relación a la maravilla de que las flores de caléndula siempre florecen, cada mes, siempre hay caléndulas a menos que el clima sea especialmente frío.
Es una flor muy antigua utilizada medicinalmente.
La caléndula es oriunda tanto de Europa como de Oriente.

En India: las mujeres hindúes se adornan su indumentaria con collares de caléndula en honor a la diosa Mahadevi, a quien está consagrada esta flor.

A la caléndula le gusta el sol está enamorada del sol: cuando amanece se abren todos sus pétalos, y cuando el sol se pone se cierran.

Las flores de la caléndula son amarillo-anaranjadas, preciosas, y florecen desde los primeros días de verano hasta bien entrado el invierno, y suelen decorar la mayoría de parques y jardines más espectaculares de las ciudades.

La caléndula es una planta silvestre que puede cultivarse en maceta con facilidad.

Sus semillas se encuentran en la parte externa de la flor.

El color amarillo anaranjado de la caléndula se utiliza desde siempre para darle color amarillo-anarajado a algunos tipos de mantequillas y queso.

Trabajar con la caléndula, tenerla como flor preferida, cuidarla como plantita, plantarla en tu jardín, aporta energéticamente un gran poder intuitivo sobre todo para saber mantener la salud o encontrar los remedios necesarios para ello: es una planta energéticamente poderosa que nos ayuda a fortalecer la intuición, entre otras de sus numerosas cualidades sanadoras.

La caléndula es una de las flores más mágicas de todos los tiempos; los seres energéticos que la rodean –las hadas de las flores-, demuestran empatía con las personas que cuidan y valoran las caléndulas, y, desde la tradición mágica, desde tiempos antiguos, se sabe que aportan su ayuda favoreciendo la inspiración, fortaleciendo la intuición para sacar el mayor partido posible a sus cualidades sanadoras.

Sintonizarse de manera intuitiva con las hadas de las flores es más fácil de lo que parece ya que la especial sensibilidad que impulsa a una persona a tener y cuidar plantas con flores, nos vincula a estos seres mágicos e invisibles para la mente racional de las personas que solo ven en las plantas vegetales sin más.

Se dice que las antiguas sacerdotisas de la Diosa, cuando eran novicias, aprendían a comunicarse con los pajarillos del bosque ayudadas por la caléndula; estando cerca de la planta, teniendo entre sus manos o en su cabello flores de caléndula, etc.

Tomada como infusión, (un puñadito de pétalos de caléndula –de venta en herboristerías- por taza de agua) su beneficiosa energía equilibra y fortalece el buen funcionamiento del corazón y del hígado.

Su energía es regeneradora en todos los sentidos: la infusión de sus pétalos favorecerá a personas afectadas de cáncer, ya que una de sus cualidades más especiales es la de eliminar toxinas del organismo, tanto a nivel físico como energético. (Un pellizco de pétalos por taza de agua, ya sea secos o frescos.)

Los pétalos de la caléndula se pueden comer. Sus pétalos deshidratados en el horno se pueden triturar hasta convertirlos en harina para rebozar alimentos, y quedaran de un color y sabor estupendo.

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