Lugar de Poder

LUGARES SAGRADOS, LUGARES DE PODER

Un lugar Sagrado de la Naturaleza es aquél en el que se experimenta una sensación de expansión de consciencia, de paz, tranquilidad y calma tanto interna como externa.

Se puede decir que un lugar sagrado posee una vibración especial que es sentida por toda persona sensible cuando se encuentra en él. Un lugar sagrado puede estar cerca de donde uno vive o encontrarse muy lejos, en otra ciudad, país e incluso en otro continente.

Y en este sentido, se puede decir que un lugar sagrado de la naturaleza es un potenciador que acopla, despeja, equilibra y facilita el drenaje de ciertas energías que pudiéramos tener en alguno de nuestros  centros vitales o chakras, a  modo de lastre o herida que venimos arrastrando a consecuencia de experiencias dolorosas acaecidas a lo largo de nuestra vida y que necesitamos limpiar, drenar o transmutar con la fuerza que nos aporta nuestra Madre Tierra, precisamente a través de estos puntos telúricos o puntos de poder que determinan de forma especial determinados enclaves.

Los lugares Sagrados pueden encontrarse de forma casual o bien estar muy definidos por las diferentes tradiciones, culturas o señalados en mapas de geobiológica.

La característica común de un lugar de la Naturaleza considerado Sagrado es la fuerza telúrica que el mismo desprende y que se puede llegar a medir mediante instrumentos de radiestesia o simplemente utilizando la sensibilidad y/o la percepción.

En los lugares sagrados puede haber puntos concretos donde la energía se percibe con mucha más intensidad. Estos puntos determinantes pueden ser: edificios antiguos como templos, esculturas, megalitos, dólmenes, árboles, ruinas, iglesias, ermitas, templos, cuevas, arcos de piedra, rocas enormes, etc.

Cada etnia, en cada época, ha tenido sus lugares sagrados donde realizar sus ritos de comunicación y celebración con sus creencias espirituales o religiosas. En algunos de estos lugares podemos encontrar árboles especiales, plantas autóctonas con propiedades curativas, construcciones arquitectónicas muy antiguas o más recientes que suelen ser puntos de peregrinación.

Algunos de estos lugares pueden ser muy famosos por su belleza o por su particular enclave; otros son muy personales e incluso sólo son importantes para uno mismo. Lo importante es sentir que si la intuición te indica que debes realizar un viaje a un lugar de poder, debes estar atento a las sincronicidades que la vida te traerá para que se realice este viaje, pues la energía telúrica o representativa que permanece en ese lugar, de alguna manera es necesaria para el propio avance personal, ya que cuando un lugar de poder nos llama, no es para que realicemos solo una visita turística de ida y vuelta a la rutina.

Un viaje a un lugar de poder siempre marca un inicio o un cambio; por eso se dice que un viaje a un lugar de poder es un viaje iniciático: nunca se vuelve de igual manera que cuando se partió, ya que en la medida en la que uno se abra a la energía del lugar, recibirá una elevación de conciencia que le capacitará para sentir que internamente algo ha cambiado al haber incorporado vibracionalmente la fuerza del lugar visitado. Esto no es tan difícil de entender si comprendemos que el campo electromagnético en el que permanentemente vivimos, también llamado aura, se acopla, modifica, expande y equilibra en estos benditos lugares llamados de poder, porque precisamente ése es su poder: elevar nuestra vibración.

Al ponernos en movimiento para realizar un viaje a un lugar de poder, e incluso antes, desde el mismo momento que lo planeamos, ya empiezan a suceder cosas más o menos extraordinarias que van indicando un particular mapa de acontecimientos que, independientemente de que sean gratificantes o no, van aportándonos una enseñanza que será integrada o delegada a lo anecdótico según sea nuestro propósito, nuestra consciencia y nuestra apertura hacia el mismo movimiento de cambio.

En los lugares cuya fuerza telúrica es manifiesta, suelen encontrarse arcadas o puertas aparentemente sin funcionalidad, pero que siguen estando ahí a pesar del paso del tiempo. Esto lo podemos sentir si nos situamos en el centro de dicho arco o colocando nuestras manos sobre una zona determinada (que nos diga nuestra intuición) en la roca: si cerramos los ojos y centramos nuestra atención en sentir a través de las mismas, podremos notar la inmensa fuerza de la roca en la que suele estar “grabada” dicha puerta.

En algunos de estos lugares todavía vibra en el aire la magia que los antiguos pueblos depositaron. Este es el caso por ejemplo del vórtice energético que las tribus indias de allí originarias, marcaron en Sedona, Arizona, y que se sigue llamando el vórtice de las Almas Gemelas.

O el pozo del Chalice Well en Glastonbury, Inglaterra, la antigua Avalon, cuyo emblema es la Vesica Piscis o símbolo de la unión de las Almas Gemelas (dos círculos, como los anillos de unión cuando se celebra el rito de casamiento, y que atraviesan y circundan ambos dedos de los contrayentes) atravesado por una línea recta, simbolizando la unión en el tiempo lineal de dos partes de la misma unidad.

Algunos de estos enclaves son picos de montañas cuya fuerza se siente con especial intensidad cuando llegamos a su cumbre, y literalmente, nuestra energía electromagnética recibe un baño de su vibración y poder, que repercutirá positivamente tanto física como psicológicamente, ya que no es casualidad que estos enclaves se denominen genéricamente lugares de poder.

De mi libro: ALMAS GEMELAS Editorial EDAF®. Nina Llinares©

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