MADRES, GUARDIANAS DE LA MADRE TIERRA

 

Una embarazadísima joven de color, –de bellísimo color negro-, subió al autobús. Se dirigía al centro de salud para realizarse una revisión, pero en esos precisos momentos rompió aguas.

La persona que conducía el autobús no se lo pensó dos veces: detuvo el transporte público e hizo bajar a todos los viajeros, pidió ayuda a una patrulla de policías y así escoltada dirigió, como inmensa y mágica cigüeña, el autobús hacia el hospital, donde la joven MADRE dio a luz a un precioso bebé.

La persona que conducía el autobús público era una MUJER.

Estos hechos ocurrieron la semana pasada en Zaragoza, ciudad en la que vivo desde hace años. Los maños son así. Las mujeres que conducen autobuses también son así: solidaridad de mujeres, apoyo entre mujeres.

Solo una mujer es capaz de entender el trance por el que va a pasar otra mujer a punto de dar a luz, da igual que ella misma sea madre o no: es mujer y por lo tanto es guardiana de la luz, es mensajera de la luz, es partera que ayuda en toda partida, es matrona que ayuda a que la matrix no resulte tan difícil.

En ocasiones he oído eso de que el peor enemigo de la mujer es la mujer. Y se me ponían los pelos de punta. Quizá por eso, desde hace años, en los cursos que imparto para mujeres y en los libros que escribo, mi propósito principal sea contribuir un poquito a que ese mito pase ya a la historia y podamos, entre todas las mujeres, alumbrar para nosotras, para nuestras hijas e hijos, para nuestros hombres y para nuestra propia madre la Tierra, una nueva y antigua verdadque somos guardianas de la Madre Tierra; somos nosotras las que damos a Luz y por eso podemos alumbrar todo cuanto nos dé la gana, siempre y cuando tengamos ganas, ganas de unirnos, ganas de escucharnos, ganas de respetarnos, ganas de honrarnos a nosotras mismas.

ARTICULO MADRES GUARDIANAS DE LA MADRE TIERRA

Y en mis talleres lo voy viendo, lo voy sintiendo….cuando hablo de la Creadora (concepto sagrado con el que las mujeres medicina de las diferentes etnias aborígenes denominan al principio de vida), cuando hablo de la Diosa, (cuando enseño rituales de celebración hacia la Pachamama), cuando llevo grupos de mujeres, año tras años después de 17 años a la Sagrada tierra de la Diosa Blanca, la Bendita Avalon/Glastonbury y les guío meditaciones para que sientan el poder de las hadas (mujeres de otro nivel de realidad, tan reales como una misma cuando se mira al espejo), cuando enseño el Canto Sagrado ancestral y poderoso que transforma nuestras almas, corazones y circunstancias (por eso sencilla y llanamente es sagrado, porque nos transforma), las mujeres que asisten, en los primeros momentos suelen poner caritas de extrañeza… ¿la Diosa, la Madre, la Creadora, las hadas, las sacerdotisas, la Pachamama?….. acostumbradas, en su mayoría a palabras masculinas heredadas de educaciones y religiones patriarcales de dioses masculinos vengativos, adolescentes y violentos, se quedan un tanto perplejas, pero a los tres o cuatro cantos o después de alguna meditación entre flores o algún ritual de entrega de poderosas semillas de amapolas, sésamo o linaza en rituales por la paz o de bendición por el futuro de nuestros hijos y de los hijos de todas las madres, se dan cuenta de que una madre, una mujer, jamás permitiría que su hijo varón fuera a ninguna guerra a matar a otros hijos de otras madres, ninguna mujer de poder gubernamental permitiría que otras mujeres vieran morir de hambre a sus hijos fuera cual fuera el color de su piel o el país donde vivieran. Entonces y solo entonces, ese mito de rivalidad, de enemistad se va diluyendo y soy testigo de cómo sus miradas cambian, de que sus abrazos son más largos y profundos, tal y como se abrazan las hermanas, tal y como se abrazaban las hijas de la Diosa, tal y como se abrazan las mujeres chamanas poderosas.

En mis libros –sobre todo en mis novelas- siempre ocupan, como protagonistas, un lugar especial las madres, las hijas, las abuelas y las niñas, pero en esta ocasión, con motivo del día de la madre, en este mes de las flores, quiero rendir un tributo especial a trece especiales mujeres. Todas ellas más bellas que la más bella de las flores, en su mayoría madres de hijos y todas ellas MADRES GUARDIANAS DE LA MADRE TIERRA, son las 13 ABUELAS, y por ello recomiendo a todas las lectoras y lectores de la revista Uakix, el libro publicado por la editorial Luciérnaga: “La voz de las Trece Abuelas”, autora: Carol Schaefer.

¡¡FELIZ DIA DE LA MUJER!!!. ©Nina Llinares. Deseo que te haya gustado.

MADRES, GUARDIANAS DE LA MADRE TIERRA
Articulo para la Revista Uakix
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ISBN: 84-607-3051-4
©®Nina Llinares
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